¿Cuál es la mejor postura para que duerma el bebé?

El bebé debe colocarse boca arriba para dormir por la noche y a la hora de la siesta. Cuando esté despierto, y bajo la supervisión de un adulto, el bebé debe pasar algún tiempo boca abajo.

Todos los bebés duermen mucho, pero no todos tienen que comportarse de igual modo, ni para conciliar el sueño, ni durante éste, ni tampoco en su duración. Los habrá que respeten nuestro sueño y otros que no lo hagan tanto. De cualquier manera, nosotros sí respetaremos el suyo, puesto que es fundamental para un desarrollo saludable.

  • Al principio duermen tres o cuatro horas, día y noche, y después piden alimento. Desde finales del primer mes, duermen más por la noche y van reduciendo el sueño durante el día.
  • Hasta los dos años, duermen entre 11 y 16 horas al día y, entre los dos y los cinco años, lo hacen entre 10 y 14 horas.
  • Es sencillo saber cuándo no duermen suficientemente, porque se hace difícil despertarlos por la mañana, y se encuentran cansados y poco activos después del sueño.
  • El bebé debe ser colocado boca arriba para dormir por la noche y durante la siesta. Cuando esté despierto y bajo la supervisión de un adulto, el bebé necesita pasar algún tiempo boca abajo.
  • Evitar lazos y cadenas alrededor del cuello mientras duermen, así como abrigarlos en exceso y ponerlos al lado de estufas y braseros.
  • Es muy útil establecer ciertos «rituales» de relajación previos a la hora de dormir: baño, música suave, recoger el cuarto o ver cuentos cuando ya puedan hacerlo, demostrándole que no se queda solo y que el sueño no significa separación.
  • Actuar con suavidad pero con firmeza, de modo breve, aburrido y rutinario cuando despiertan, llaman o aparecen en la cama de los padres, evitando siempre los excesivos «mimos» que supongan ventajas, promesas o privilegios.
  • En general, cuando hay problemas con el sueño, conviene analizar la situación con cierta calma, buscando sus causas más frecuentes: sobreexcitación, demasiado cansado, siesta muy larga o temores e inseguridades a causa de un ambiente tenso en la familia.
  • Los barrotes de la cuna deberán impedir que el bebé introduzca la cabeza entre ellos. Cuando pase a dormir en la cama, ésta deberá ser baja y con barreras en sus lados, para evitar lesiones por caída durante el sueño.
  • Tanto en la cuna como en la cama, el colchón tendrá una base dura.
  • Una habitación con temperatura agradable, con buena ventilación diaria y un ambiente tranquilo es lo ideal. Debe ser fácil de limpiar, por lo que no es aconsejable sea de moqueta ni tener muchos peluches que retengan demasiado polvo y suciedad.
  • Impedir el posible acceso a esquinas de muebles, enchufes, cables o aparatos eléctricos que pueda haber en la habitación.
  • Un suelo despejado y que aísle del frío será muy útil para arrastrarse y jugar con los juguetes en su propia habitación.
  • Hasta los seis meses, el bebé puede dormir en su cuna en la habitación de los padres, pero a partir de esa edad es muy conveniente que pase a su propia habitación, en la que debe dormir cada día, aunque el padre o la madre estén solos.

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