Introducción progresiva de alimentos complementarios

Desde los cuatro o seis meses hasta el año de edad. En esta etapa, debemos acostumbrar al bebé a los nuevos sabores, comenzando por los cereales, las frutas, las verduras y las carnes, e instaurar el hábito de usar la taza y la cuchara, abandonando totalmente el biberón. Es, por tanto, una etapa crítica para los futuros comportamientos y hábitos alimentarios.

La leche sigue siendo el alimento básico (por lo menos medio litro al día), pero vamos a ir introduciendo progresivamente otros alimentos. Se aconseja seguir con leche de fórmula de continuación hasta los 12 meses, en la medida en que esto sea posible económicamente; si no, consultaremos con el pediatra.
Lo ideal es que pase una semana para introducir cada nuevo alimento, teniendo así tiempo de comprobar su tolerancia o, por el contrario, la aparición de alergias o intolerancias, dándole además tiempo al bebé para acostumbrarse al sabor de cada nuevo alimento.
 
De 4 a 6 meses:

  • Empezar por los cereales sin gluten, y/o la fruta, según consejo del pediatra. Las primeras tomas pueden ser de una o dos cucharadas pequeñas por cada cien mililitros de leche materna, o de fórmula de continuación. En los siguientes días, se puede ir aumentando poco a poco la cantidad de cereal, hasta llegar a entre cinco y siete cucharadas por cada cien mililitros de leche.
  • El gluten (trigo, cebada, centeno) no se debe introducir ni antes de los cuatro meses ni después de los siete, siendo recomendable que la introducción coincida todavía con la lactación materna.
  • Las harinas de cereales lacteados, que ya llevan leche mezclada, se preparan con agua y no con leche.
  • Las papillas sustituirán una de las tomas de biberón. En cuanto el bebé ya pueda hacerlo, tomará las papillas en una taza con cuchara.
  • Después de los cinco meses y medio, tras introducir los cereales y comprobar su tolerancia, se introducirán las diversas frutas de una en una para seguir observando la tolerancia, comenzando por el zumo de naranja o de mandarina, que se dará con cuchara o por el vaso.
  • Salvo la manzana y el plátano, la fruta es laxante. La fresa y el melocotón se retrasarán hasta los nueve meses.
  • Procuraremos darle fruta madura, fresca, pelada y variada. No debemos añadir azúcar, miel, galletas o leche condensada a los purés de frutas.
  • Los purés de frutas son una buena merienda que aporta abundantes vitaminas y minerales. Si no toma mucho, nada raro al principio, se puede completar con una toma de pecho o de biberón de leche con cereales.


Entre los 6 y 8 meses:

  • Entre los 6 y 8 meses, después de introducidos ya los cereales y la fruta, añadiremos las verduras y, a continuación, las carnes de pollo, cordero o ternera para sustituir otra de las tomas de leche.


Entre los 8 y 9 meses:

  • Hacia los 8 o 9 meses, las papillas serán espesas, de ocho o nueve cucharadas pequeñas por cada cien mililitros de leche.
  • Algunos alimentos, como las espinacas, las coles o la remolacha, pueden ocasionar problemas en lactantes pequeños. Consulta con el pediatra antes de introducirlos en la dieta.


A los 10 meses:
En este momento introduciremos los alimentos que, supuestamente, pudiesen producir más alergias o intolerancias:

  • Los pescados: comenzar sobre los 10 meses con los pescados blancos, ya que tienen menos grasa. El pescado congelado tiene el mismo poder nutritivo que el fresco.
  • Los huevos: se los daremos cocidos y comenzando por la yema sola. Después de unos días, si los tolera bien, pasamos a dárselos enteros. No hay que abusar de ellos; sólo debe tomarlos algunos días de la semana.
  • La carne de cerdo debe ser la última en introducirse, ya que tiene más grasa y es menos digerible.


A los 12 meses:

  • Las legumbres se añadirán poco a poco alrededor del año de edad.
  • No se le debe dar leche de vaca entera antes del año de edad. Se le puede dar yogur desde los 8 o 9 meses.
  • Durante toda esta segunda etapa de la alimentación, en ningún momento añadiremos sal o azúcar a las comidas porque no son necesarios.
  • Los potitos industriales, constantes en su composición y de cuidada elaboración, pueden ser un buen recurso en determinados momentos en que no podemos elaborar nosotros mismos la comida. También pueden ayudar a introducir mayor diversidad en la dieta, pero no es preciso utilizarlos a diario.
  • No olvidemos ofrecerle agua entre las comidas, especialmente en tiempo caluroso.
  • Se le darán las dosis de vitaminas y de flúor que se le recetaron.

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